viernes, 6 de abril de 2018

PLANETA AZUL; ECOLOGÍA. Ana María Manceda: ¿Qué es la partícula de Dios?

PLANETA AZUL; ECOLOGÍA. Ana María Manceda: ¿Qué es la partícula de Dios?Los científicos creen que el bosón de Higgs es la partícula que da a toda la materia su masa (cantidad de materia en los sentidos de gravedad e inercia). Los expertos saben que las partículas elementales como los quarks y los electrones son la base sobre la cual se construye toda la materia del universo.

¿Qué es la partícula de Dios?

Un día como hoy

Un día como hoy

Los científicos creen que el bosón de Higgs es la partícula que da a toda la materia su masa (cantidad de materia en los sentidos de gravedad e inercia). Los expertos saben que las partículas elementales como los quarks y los electrones son la base sobre la cual se construye toda la materia del universo.

FASCINANTE, Y NOS CREEMOS TAN IMPORTANTES, SOBERBIOS, ARRASTRÁNDONOS POR UNOS PAPELES VERDES, SERÍA MARAVILLOSO INCORPORAR A LA CURRÍCULA DESDE LOS PRIMEROS GRADOS LA MATERIA EVOLUCIÓN ( POR SUPUESTO ADAPTADA SEGÚN LA EDAD DE LOS CHICOS) ESTOY SEGURA QUE SERÍAMOS MÁS HUMILDES Y RESPETUOSOS DE LA NATURALEZA Y ENTRE NOSOTROS.-
Así se creó el universo:

¿Qué pasó en el origen del universo? ¿Qué ocurrió exactamente durante el Big Bang? ¿Cómo se creó la materia? ¿Y cuál fue el papel del bosón de Higgs, que dio masa a otras partículas? Esta es la historia de la creación de nuestro universo, una narración que dura 13.700 millones de años, pero que te resumimos en los tres minutos y medio de esta espectacular vídeo-infografía ofrecida por OpenMind.

jueves, 22 de marzo de 2018

¿Qué aportó Stephen Hawking a la física? Varios científicos ponderan la importancia de las teorías del célebre físico teórico EL CULTURAL | 14/03/2018


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Ciencia  

¿Qué aportó Stephen Hawking a la física?

Varios científicos ponderan la importancia de las teorías del célebre físico teórico

EL CULTURAL | 14/03/2018 

Stephen Hawking

Un legado colosal

José M. Martín Senovilla. Catedrático de Física Teórica de la Universidad del País Vasco

La importancia del legado científico de Stephen Hawking es colosal. Ha sido un gran inspirador de ideas novedosas y se le puede considerar, sin duda, uno de los grandes físicos teóricos de la historia. Su influencia es enorme. Fue un científico brillante y perspicaz, y fue responsable del único fenómeno hoy por hoy aceptado que combina la física cuántica y la relatividad general: la radiación de Hawking de los agujeros negros. Este resultado será clave, en un futuro, para encontrar la correcta teoría cuántica de la gravedad. Además, fue junto con Roger Penrose autor de los denominados "teoremas de singularidades", sobre la estuctura singular del espacio-tiempo, y el principal responsable de toda la parte teórica de los agujeros negros, y de sus propiedades termodinámicas. Sthepen ha tenido más de 40 discípulos de doctorado, algunos de ellos brillantísimos, y de una u otra manera su escuela científica permea todo el conocimiento actual sobre gravedad, cosmología y espacio-tiempo.


Una labor de divulgación estimulante

Rafael Bachiller. Director del Observatorio Astronómico Nacional

Hawking es reconocido en el mundo de la astrofísica por sus contribuciones al estudio de los agujeros negros y por la postulación de la radiación que podría ser emitida por estos (la radiación "Hawking"). Estos trabajos, según sus propias palabras, se enmarcaban en un contexto mucho más general el de "comprender el universo", un objetivo que, de manera más o menos modesta, compartimos muchos físicos pero a que a Hawking le llevó a embarcarse en una ambiciosa "Teoría del Todo".

Aun reconociendo sus aportaciones a la física contemporánea, y corriendo el riesgo de ser políticamente incorrecto, yo creo que las comparaciones que a veces se hacen de Hawking con Einstein, o incluso con Newton, están completamente fuera de lugar. Hawking no forjó su fama con sus logros profesionales, sino con unos libros de divulgación sumamente estimulantesque nos incitaron a millones y millones de personas a preguntarnos por el origen y estructura de nuestro Universo y con esa terrible enfermedad que martirizó su cuerpo durante más de medio siglo.

En todo caso, gracias a su radiante personalidad, su figura permanecerá vigente en el futuro como una leyenda, y sus estimulantes libros de divulgación seguirán invitándonos a participar a todos, y a hacerlo de manera apasionada, en la gran aventura del conocimiento humano.


Más místico que físico

Antonio Ruiz de Elvira. Catedrático de Física de la Universidad de Alcalá

Stephen Hawking ha sido un científico estimable porque consiguió que muchísima gente se interesase por la ciencia. Por otra parte, sus teorías no son comprobables, por lo que desde mi punto de vista pertenecen más al ámbito de la mística que de la física.


En busca de una teoría unificadora

Antonio José Durán. Catedrático de Análisis Matemático en la Universidad de Sevilla

Stephen Hawking es de una importancia fundamental por su potencia comoicono de la ciencia, el más reconocible después de Einstein, entre otras cosas por su fuerza de voluntad a la hora de enfrentarse a los problemas físicos de su enfermedad. En este sentido es una figura muy importante porque la ciencia, como cualquier otra actividad humana, necesita iconos. Tuvo una presencia en medios muy importante de la que se beneficia la ciencia. No se corresponde con la importancia de sus descubrimientos, que, siéndolo, no fueron tan importantes como los de Einstein. Su modelo teórico es más matemático que físico, son difícilmente comprobables experimentalmente y por eso no le dieron el Nobel. Puede ser que sus resultados queden siempre en el plano teórico y que ni siquiera sucedan realmente en la naturaleza, ya que nunca se ha observado un agujero directamente. No obstante, el tipo de fenómenos que descubrió son ciertos según el modelo que usamos para manejarnos. Una parte de la importancia que tenía su investigación es que apuntaba a un aspecto fundamental de la física aún no resuelto, que es hacer compatible la teoría de la relatividad general y la mecánica cuántica, que explican el universo a escala gigantesca y a escala atómica, respectivamente.


Apoyo al Big-Bang

María Teresa Ruiz. Directora del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA) de Chile

Stephen Hawking hizo grandes aportes a la teoría de la relatividad clásica, mostrando que la existencia de singularidades (agujeros Negros) se daba incluso en las condiciones mas generales de modelos de universo y que el origen del mismo es una singularidad, dando así apoyo a la teoría de un Big-Bang en oposición a la teoría de un Universo sin principio ni fin ("steady state").

En sus últimos años su contribución se enfocó a la difusión de la ciencia con varios libros que fueron éxitos de venta a nivel mundial. La fuerza que mostró Hawking para sobreponerse a un cuerpo cada día menos funcional y a pesar de ello convertirse en uno de los físicos mas respetados de la historia es, en mi opinión personal, su aporte mas importante, un ejemplo para la humanidad.


Icono de la ciencia

Tomás Ortín. Instituto de Física Teórica UAM / CSIC

Con Stephen Hawking mueren a la vez el icono popular de la ciencia más importante después de Einstein, un gran científico y un ser humano con una capacidad para sobreponerse a la adversidad ejemplar. Su contribución más importante a la física teórica fue demostrar que los agujeros negros pueden emitir una radiación que ahora recibe su nombre. El impacto de este descubrimiento ha sido enorme y duradero puesto que es prácticamente la única pista que tenemos sobre la gravedad cuántica. Aunque su contribución global a la física ha sido inflada un tanto por la mitomanía generada por su enfermedad y por su labor de divulgación de la ciencia, nos ha dejado un buen número de resultados importantes. Frente a la duda de hasta dónde podría haber llegado libre de su enfermedad, nos queda la certeza de su admirable capacidad de lucha y superación y un legado científico del que vamos a seguir bebiendo mucho tiempo.


Más allá del conocimiento convencional

Guillermo A. Mena. Investigador Científico del Instituto de Estructura de la Materia, CSIC.

Las contribuciones de Stephen Hawking han empujado los límites de la física moderna más allá de las barreras del conocimiento convencional. Nos desveló cómo los agujeros negros pueden sobrepasar los límites clásicos y emitir radiación, nos explicó cómo pueden surgir las estructuras del Universo a partir de fluctuaciones y nos invitó a describir el propio Universo como un estado formado cuánticamente sin necesidad de ningún precursor. Todo ello lo compaginó con una enorme creatividad, con la que nos transmitió que los retos del saber se pueden relatar en una breve historia del tiempo.


Una contradicción fundamental

Roberto Emparan. Profesor de Investigación de ICREA en la Universidad de Barcelona

Incialmente Stephen Hawking llevó la teoría de Einstein hasta sus límites y mostró cómo las ecuaciones de este necesariamente han de fallar cuando intentamos describir el comienzo del Universo y el final del colapso de una estrella que forma un agujero negro. Posteriormente Hawking comenzó a explorar, en qué manera podríamos superar estos límites de la teoría de Einstein incorporando los efectos de la cuántica. Lo que halló al combinarlas en presencia de un agujero negro fue una paradoja, una contradicción fundamental entre ambas teorías que, cuarenta años más tarde, sigue manteniéndonos perplejos.



Una conexión entre la gravitación, la física cuántica y la termodinámica

José Navarro-Salas. Catedrático de Física Teórica de la Universidad de Valencia y miembro del IFIC.

En los años 50 y 60 la gravedad era vista como algo desconectado de la física cuántica y la física de partículas. El descubrimiento de Hawking de que los agujeros negros emiten radiación térmica establicó una conexión profunda entre la gravitación, la física cuántica y la termodinámica. A partir de este descubrimiento la gravedad ocupa un lugar central en la física contemporánea.

Katsuko Saruhashi, la investigadora de la lluvia radiactiva en los océanos

Katsuko Saruhashi, la investigadora de la lluvia radiactiva en los océanos

La científica japonesa fue una pionera humanista preocupada siempre del bienestar humano a través de sus descubrimientos y del desarrollo profesional de las mujeres

Katsuko Saruhashi
Katsuko Saruhashi durante una entrevista en Japón
Nada hacía presagiar cuando nació Katsuko, una niña muy esperada en su familia, que el contraste entre el significado del nombre elegido y su personalidad fuera tan abismal. Katsuko se traduce como “de mente fuerte o victoriosa” y la pequeña de la familia Saruhashi, mimada por sus padres y por su hermano, era todo lo contrario: tímida, introvertida y muy llorona.
Katsuko Saruhashi nació en Tokio (Japón) el 22 de marzo de 1920. Un día lluvioso, cuando estaba en la escuela primaria mirando cómo las gotas de lluviase deslizaban por la ventana, se preguntó qué causaba la lluvia. El recorrido vital de aquella niña tímida para obtener la respuesta la llevó a convertirse en la primera mujer en obtener un doctorado en Química por la Universidad de Tokio en 1957 y a ser reconocida como una persona que hizo honor a su nombre por su tesón y fortaleza.
Los padres de Saruhashi siempre insistieron en que las niñas debían recibir educación. Sin embargo, la vida en el campo que llevaron antes de mudarse a Tokio no cumplió esas expectativas educativas, así que alentaron a la joven a empezar a trabajar en una compañía de seguros al completar la educación secundaria. Saruhashi, por su parte, tenía la aspiración de seguir estudiando, así que se graduó en la Facultad de Ciencias para Mujeres (predecesora de la Universidad de Toho). Su decisión de seguir estudiando fue apoyada por su madre debido a la dura experiencia de la Segunda Guerra Mundial, que dejó demasiadas mujeres sin marido ni padre, y este aprendizaje le sirvió a la joven Katsuko para convencerse de que las mujeres deben acceder a conocimientos técnicos para poder tener independencia.nRead invented by Teads
Katsuko Saruhashi fue una exitosa geoquímica que trabajó durante 35 años en el Instituto de Investigación Meteorológica del Ministerio de Transporte de Japón -más tarde la Agencia Meteorológica de Japón-, que logró ser la primera mujer elegida como miembro del Consejo Científico de Japón y también la primera en recibir el Premio Miyake de geoquímica.
“Hay muchas mujeres que tienen la capacidad de convertirse en grandes científicas, me gustaría ver un día en que las mujeres puedan contribuir en ciencia y tecnología en una posición de igualdad a los hombres”
Tal vez por estos motivos, y por ser considerada una pionera de la cienciano solo en su país, Saruhashi también fue una gran promotora de las mujeres. Para contribuir al desarrollo de las mujeres en los estudios científicos fundó la Sociedad Científica de Mujeres Japonesas, que se convirtió en una plataforma de referencia para reunir, discutir y encontrar soluciones prácticas a los problemas con los que las mujeres se enfrentaban en sus trabajos de investigación diarios.
“Hay muchas mujeres que tienen la capacidad de convertirse en grandes científicas, me gustaría ver un día en que las mujeres puedan contribuir en ciencia y tecnología en una posición de igualdad a los hombres”, defendía en público Katsuko Saruhashi.
Pero Katsuko fue más allá en la contribución al reconocimiento del trabajo de las mujeres, y cuando se retiró del Instituto de Investigación Meteorológica fundó el Premio Saruhashi, un galardón anual para mujeres científicas japonesas que hacen contribuciones importantes a la ciencia y que continúa siendo uno de los premios académicos más prestigiosos.
Dos proyectos pioneros de investigación en la naturaleza le dieron a Saruhashi fama como geoquímica y la importancia de sus resultados fue reconocida tanto dentro de Japón como en el resto del mundo. El primero fue su estudio sobre sustancias de ácido carbónico en aguas naturales. Tras los ensayos nucleares en el atolón de Bikini en 1954, el Gobierno de Japón pidió al laboratorio geoquímico que analizara la radiactividad en el agua de mar y en el agua de lluvia, ya que un barco atunero de bandera japonesa estuvo expuesto a los ensayos y sus ocupantes terminaron enfermos.
“Trabajé duro... Me concentré completamente en aprender a hacer ciencia. Pero ése no fue un esfuerzo que hice como mujer para competir contra los hombres. Sabía que si trabajaba mucho podía descifrar lentamente los secretos de la naturaleza... era una alegría... la alegría que disfrutaba cada día investigando”
Saruhashi descubrió que después de un año y medio la radiactividad también alcanzó a Japón en el agua de mar y en 1955 publicó un artículo que incluía una tabla, más tarde llamada Tabla de Saruhashi, que permitía a los investigadores medir con precisión la concentración de ácido carbónico en el agua en función de la temperatura, el nivel de pH y la clorinidad. Esta tabla sirvió a los oceanógrafos de todo el mundo durante más de tres décadas, hasta que fue sustituida por aparatos electrónicos para hallar el resultado.
El segundo proyecto de investigación de Katsuko Saruhashi también comenzó en la década de 1950, después de las pruebas nucleares en el Pacífico, y fue su trabajo en la medición de radioisótopos artificiales en el agua de mar. Una serie de investigaciones que Saruhashi realizó con Miyake Yasuo, su mentor, demostró la utilidad de los radionucleidos para rastrear las corrientes oceánicas.
Este hallazgo abrió un nuevo camino en oceanografía y tuvo como resultado que Saruhashi fuera invitada en 1962 a la Institución Scripps de Oceanografía (SIO) en la Universidad de California. Un acto que sirvió para omparar las dos técnicas analíticas utilizadas por Japón y los Estados Unidos para determinar el efecto del cesio, uno de los metales con mayor peso y reactividad, en el agua de mar.
En 1964, los niveles de radiactividad demostraron que las aguas occidentales y orientales del océano Pacífico norte se habían mezclado completamente, y cinco años después los rastros de radiactividad se habían esparcido por todo el océano. En los años 70 y 80 la investigación se centró en el estudio de la lluvia ácida y sus efectos.
La persona más importante para la carrera profesional de Saruhashi fue Miyake Yasuo, su mentor en la resonancia magnética. Cuando Saruhashi estaba en la Facultad de Ciencias para Mujeres, Miyake permitió que Saruhashi usara las instalaciones del laboratorio del Instituto de Investigación Meteorológico durante las horas libres. Esto le facilitó a Saruhashi tener acceso a los equipos científicos que necesitaba para su tesis de graduación. Más tarde, cuando Saruhashi insistió en que no quería trabajar para la industria militar, Miyake nuevamente le ofreció un puesto en el ámbito de la resonancia magnética.
Esta decisión tuvo un impacto significativo a largo plazo en la vida de Saruhashi, ya que la mayoría de los trabajos en proyectos gubernamentales e industriales relacionados con la guerra resultó ser temporal, y muchas mujeres científicas que habían asumido estos puestos fueron desplazadas con la justificación de “ajustes de posguerra". Sin embargo, en la resonancia magnética, Miyake no toleró ningún tipo de discriminación y otorgó a hombres y mujeres científicos la misma responsabilidad, obligaciones, voz y visibilidad.
“Trabajé duro... Me concentré completamente en aprender a hacer ciencia. Pero ése no fue un esfuerzo que hice como mujer para competir contra los hombres. Sabía que si trabajaba mucho podía descifrar lentamente los secretos de la naturaleza... era una alegría... la alegría que disfrutaba cada día investigando”, aseguró Katsuko Saruhashi.
Para Saruhashi, que murió en su casa de Tokio el 29 de septiembre de 2007 a causa de una neumonía a los 87 años, el objetivo de la ciencia era “descubrir verdades científicas y desarrollarlas y utilizarlas para mejorar el bienestar humano”, porque siempre creyó firmemente que los científicos tenían responsabilidad social y que los valores sociales tenían que ser prioritarios en la investigación.
La ciencia de Katsuko Saruhashi abrazó “la atención y el cuidado de los vivos pero también el sufrimiento y la muerte de los seres humanos”, preocupándose por la contaminación que afectaba a la salud de la población y desarrollando la cooperación y no la competencia como método de trabajo en el ámbito científico.

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